la cosa viene así
y ya me lo venían diciendo, con ese dedito amenazador vibrando para arriba y para abajo acompañado a un
yo te lo dijefue difícil hacerle caso, la oferta era demasiado tentadora: solamente tenés que subirte a ese barquito
creo que una cosa me llevó a la otra, y así es como terminé en mi hoy. Difícil de describir en un par de sesiones de psicoanálisis, de redactarlo en 7000 palabras y de contártelo mirándote a los ojos.
Prefiero que me conozcas a tener que presentarme. Sin embargo si mirás bien, ahí adentro, uff... hay tantas cosas; un hermoso revoltijo de aventuras, desventuras y porrazos.
Después de más de 15 horas navegando en el Rio, volviendo rumbo directo a Buenos Aires y un cansancio agotador de solo mirarnos que nos acompañaba, pude ir a descanzar un poco. Difícil es decir que la mente descansaría porque la sola idea de imaginar despertar y que él no estuviera a bordo podía matarme de un soplido. Una vez lo imaginé, sí, y creo que cuando llegué a la conclusión que me tiraría a nadar los mares en su búsqueda hasta que mi cuerpo no quisiera moverse, decidí no pensarlo más*.
Me tiré boca arriba, vestida con el traje, guantes y lista
girl-scout para que ante cualquier llamado, pudiera subir pronto la escalera y ser útil afuera. El cuerpo ya estaba dormido, feliz de sentir los almohadones y el calor de la quietud que sentía en la cabina. La luna nos acompañó para darnos una noche estrellada y con un viento disminuyendo a medida que se acercaban las horas del amanecer.
Un
viiic, venís?? viiiccc?!?! -me despertó, menos de una hora después, de entre sueños, dolores, luceros y oscuridad plena. Ni bien miro hacia afuera, a proa, veo una pared inmensa, luces de colores aún no distinguibles y otra frase como:
va o viene? eh?.
Va o viene? -pensé
Un respuesta rápida y eficaz, ya -pensé
Ehhhhhhhhhhhhhhhhh -pensé
Mecagoenlosmanualesexplicandolaslucesdecolores -pensé
Y mi boca eligiendo entre todos estos discursos, claro...
Mientras tanto, otra vez,
va o viene??? -the captain said.
My Lord, my God -pensé
Parece mucho tiempo pero son décimas de minutos que estoy tardando -pensé
Viene -pensé
Dale, decílo -pensé
Para mi viene... si, vieneeeeeeee dijimos.
Las luces cada vez eran más nítidas y la pared de hierro crecía, avanzaba sobre nosotros a una velocidad considerable. Considerablemente rápido.
Viraaaaaamos!.
Cada uno a sus puestos, viramos por avante, damos una vuelta (o volvimos a virar, no recuerdo bien, sólo me acuerdo del esfuerzo y la velocidad de respuesta de ambos), lo pasamos por la popa en una maniobra rápida y con el buque de carga encima que nunca dio señales de habernos visto.
Continuamos nuestro rumbo ahora más tranquilos, eso sí, no volví a la cama. Pero si algo tengo que agradecer es a mis instintos, marineros, de mujer, de timonel y de aventura. Porque el día que zarpamos para hacer este viaje sabía que me entregaba a un buen capitán (
corsario, podría ser...)
Etiquetas: navegando